En enero de 2025, el Centro Médico Sheba publicó la historia de Lucas, un paciente que había llegado desde Chile. Tenía 19 años, quería ser piloto o periodista, y llevaba cuatro años con un diagnóstico de leucemia linfoblástica aguda y tratamientos que no acababan de funcionar. La recogemos aquí porque describe un recorrido que conocen muchas familias de América Latina: el que empieza cuando lo que hay cerca se ha agotado.
La familia buscó una alternativa y la encontró en la terapia CAR-T, dentro de un programa de investigación de Sheba. Una CAR-T se fabrica normalmente con los propios linfocitos T del paciente: se extraen, se modifican en el laboratorio para que reconozcan el tumor y se devuelven a la sangre. Él no tenía suficientes. Había pasado por varios tratamientos para levantar su sistema inmunitario y sus niveles seguían demasiado bajos para una CAR-T estándar.
Lo que propuso su equipo médico fue fabricarla con las células de su madre. Sheba describe esa variante —usar las células de un donante en lugar de las del propio paciente— como extremadamente infrecuente, y cuenta que la confianza del médico que dirigía el equipo fue lo que les dio el valor de seguir adelante. Cuando el hospital publicó el caso, Lucas estaba en remisión. Fue un caso dentro de un programa de investigación, no un tratamiento que se pueda pedir.
Conviene decir también lo que la historia no dice. El propio hospital señala que esta terapia CAR-T sólo está disponible en unos pocos países. Un buen resultado no anticipa el de otra persona, y esa familia tomó la decisión de viajar con sus médicos y después de agotar lo demás. Quien esté en una situación parecida tiene que hablarlo con los suyos.
Hay dos detalles en el relato de Sheba que no son clínicos y que cuentan algo del hospital. Los amigos y la familia que se quedaron en Chile ayudaron a reunir el dinero del tratamiento. Y en el hospital, la coordinadora que acompañó a madre e hijo se entendió con ellos a base de Google Translate, sin esperar a que apareciera un traductor. El consejo que Lucas dejó para quien tenga delante un camino así fue «nunca te rindas».
Fuente: Sheba Medical Center — https://www.shebaonline.org/how-lucass-mothers-cells-helped-him-win-his-battle-against-leukemia/